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viernes, 8 de julio de 2011

Luchemos

'Necesito silencio'. En realidad, todo a su alrededor permanece en silencio. Callado. Oculto. Misterioso. No se da cuenta de que el único ruido está en su interior. Cada vez más ruidoso. Molesto. Perturbador. Mucho. Demasiado. Y la persigue, la acosa, la arrincona y la golpea. Una y otra vez. Como el mejor de los boxeadores en el ring. Y cuando todo apunta a que se da por vencida, ella levanta la cabeza, entona la mirada y le observa. Con coraje, con valor, con fuerza, con ganas, ella da un salto y se mantiene en pie. Y empieza a contraatacar. Derecha. Izquierda. Abajo. Arriba. Gancho y ... se acaba. Vence. Saborea el dulzor de la victoria y se queda allí, sostenida por los pilares del orgullo y arropada por su valentía. Porque para solucionar los problemas, para conseguir lo que quieres, para avanzar, para vivir la cruda realidad sólo tienes que hacer una cosa: luchar. 

martes, 5 de julio de 2011

Un sueño, un deseo, un improbable

Y pensar que con una noche es suficiente. Un sueño. Un deseo. Un imposible, bueno, un improbable. Y te despiertas con una sensación de felicidad abrumadora y con una sonrisa amplia, sincera y complaciente. Hacía tiempo que no me sentía así y tuvo que ser mi subconsciente quien me lo recordase. Stupid happyness. Gracias a ti. Otra vez.
Soñar con su mirada, mejor dicho, soñar con su forma de mirarme... con su sonrisa, mejor dicho, con la forma en la que me sonríe... con sus caricias, mejor dicho, con su manera de acariciarme... y sentirme ligera. Como si volara. Palpar el cielo y, con el dedo índice, señalar arriba. Alto, más aún. Donde habitan los ángeles. Ese paraíso de donde te debiste escapar. Único. Sencillo. Transparente. Directo. Agradable. Inteligente, mucho, tanto que asusta. Tú y más tú. 
 

Esta noche no sé si volverás a aparecer, pero durante estos minutos en los que escribo sobre ti, no has salido ni un segundo de mi mente. Por algo será...

sábado, 2 de julio de 2011

Volvamos a soñar juntos

Recuerdos. Datos. Fechas. Ilusiones. Situaciones. Caricias. Abrazos. Besos y más besos. TIEMPO.  Un tiempo que estuvimos juntos donde pude conocer el significado de la palabra “amar”. Un tiempo en el que pude aprenderme de memoria el mapa de tu piel. Un tiempo donde soñé, sonreí, disfruté, viví. Y ahora, otro tipo de tiempo. El que nos hemos dado. Tú y yo. Por separado. Me pregunto cuántas veces habrás pensado en un futuro que podemos desempeñar juntos. Como antes, como siempre. Así, de nuevo y volver a revivir mil y una sensaciones que nos arropaban cada atardecer. Porque yo sigo aquí, esperándote, ilusionándome con la idea de que tú sigas sintiendo lo mismo. ¿Me quieres?. Dicen que donde hubo fuego, cenizas quedan. Pero en nuestro caso, perduran las llamas aún. Te quiero. Te adoro. Te amo. Con amor, con dulzura, con ganas, con pasión, con ilusión. De todas las formas y modos. Sinceramente. Eternamente. Te echo de menos, más de lo que puedo soportar.
Y ya sólo me queda un único deseo, que volvamos a ser nosotros, sólo nosotros.


viernes, 1 de julio de 2011

Como niños


Como dos niños pequeños que se divierten soñando, jugando. Sin dolor. Sin miedo. Sin preocupaciones. Sin problemas. Imaginación y diversión como lema. Y así, sin mayor reparo, se persiguen, arriesgan sin ver riesgos. Bendita ignorancia. Son felices. Él le toma la mano y ella se abandona, sin reprimendas. Se deja llevar. Disfruta. Vive. 

Ojalá fuéramos como esos niños ingenuos. Daría lo que fuera por pensar como ellos, por ver la vida con esos ojos exentos de experiencia pero llenos de ilusión. Deberíamos actuar así, con inociencia y por diversión. Viviendo cada momento sin pensar en un mañana. Caminar acompañado de esa persona que te alegra el día con una mirada. Conformarnos con un pilla pilla y obtener como recompensa una carcajada sincera. Porque al fin y al cabo, la vida es un juego. Pero, eso sólo lo saben los peques.

El ser humano es bueno por naturaleza, lástima que luego se estropee.

sábado, 25 de junio de 2011

Recordar sin que duela

Intenté tomarla contigo. Juzgarte. Infravalorarte. Echarte la culpa de cada error. Me enfadé con cada recuerdo que me intentaba atrapar. Lloré de rabia, de dolor. Me arrepentí de lo ocurrido entre nosotros. No, eso no pude hacerlo. Entonces entendí que de nada me servía todo aquello. Que yo, la que te ha estado queriendo durante años, no puede enfadarse contigo. No sé fingir y cuando te veo, aún menos. No puedo mirarte con malos ojos ni puedo hacerte un mal gesto. No soy capaz. Fuiste y eres  mi mayor debilidad. ¿Cómo odiar a esa persona que te ha hecho realmente feliz? ¿Cómo enfadarte con ese alguien que te hizo descubrir lo que es el amor? ¿Cómo reprocharle que cada día te sacara miles de sonrisas? No se puede, al menos, yo no puedo. Has sido esencial en mi vida. Y aunque ahora ya nada sea igual, ni por asomo, quiero que sepas que estoy aquí. Que aunque no me veas, ni me escuches, podrás sentirme. Recordar sin que duela, ahí está la clave.


lunes, 20 de junio de 2011

A chance

Fue tu cara de niño bueno, casi angelical, que demostraba una felicidad interna inigualable, tu cabello dorado, tus ojos azul cristalino portadores de tranquilidad, de paz, de sosiego, o quizás fue tu sonrisa deslumbrante cubierta en menor proporción de unos labios finos y marcados, con un ligero toque de humedad, y protectores de una dentadura blanca, pura, limpia, clara, que invitaba a la admiración. Tuvo que ser tu carcajada y el sonido de ésta, más complaciente que cualquiera de las 140.000 risas que pudieran existir en el universo en ese momento. Tú, tu presencia, tu seguridad y confianza... Sería el olor que desprendías por cada poro de tu piel y del cual se impregnaba mi sentido olfativo hasta calarme los huesos.
Todo esto fue el causante de la fijación de mis pupilas en tu ser. TODO lo que tienes te hace mágico y especial, como una especie protegida en peligro de extinción. Solo déjame que te muestre. Déjame enseñarte cómo recorren las mariposas tu laberinto interior. Te enseñaré el juego del escondite con el que disfrutan tus pensamientos. Te haré reír castigándote con mortales cosquillas. Me sumergiré en tus sueños y allí te cuidaré para que cuando despiertes lo hagas con una sonrisa. 
Si supieras que todo esto va a pasar, seguro que no lo desperdiciarías. 

viernes, 17 de junio de 2011

Ya es tarde


Y casi sin darse cuenta la perdió. Habían ocurrido muchas cosas entre ellos dos, o tal vez, el hecho de que no pasaran había sido el detonante. Cuando quiso darse cuenta de que la necesitaba, cuando supo realmente lo feliz que era gracias a ella, cuando sintió que la quería, ya era demasiado tarde. Ella se marchó, pues había tomado una decisión irrevocable. Su mirada, su sonrisa, su piel, su fragancia se fueron con ella. Y a él no le quedó nada. Una sensación de vacío que llenaba la cama cada noche. Un millón de ilusiones rotas que le acompañaban en su rutina. Decenas de ocasiones que se quedaron en eso, y no en acciones. Miles de remordimientos que apretaban fuerte. Eso fue lo que le quedó a él. ¿Y a ella? ¿Qué le quedó de él?. Todo, puesto que en su corazón él seguiría latiendo eternamente. 

Pero, hay veces que tienes que tomar una decisión y afrontar las consecuencias. Ellos lo hicieron. Ahora, ¿qué pasará?.

miércoles, 8 de junio de 2011

Mi vida se fue a la par que tú

Dicen que la han visto contadas veces entre las sombras de su alma. Que cada día mira su reloj y siempre encuentra la misma hora, cuando él se despidió. Cuentan que se ha hecho amiga de la soledad y que cada noche dialoga con el desengaño. Se rumorea que se ha hecho inmune, que se ha convertido en algo efímero. Hablan sobre su mirada y sobre el color de sus ojos, que pasó de verde a gris una mañana de invierno. Nadie se atreve a hablarla pues no tiene ni voz. Se le han olvidado todas las letras del abecedario, excepto las que lleva su nombre. Ésas las lleva tatuadas a fuego en su interior. 



Un mundo para nosotros



Pasear cogidos de la mano por la orilla del mar de los recuerdos. Llevarte al infinito con solo una caricia y elevarte por encima de las nubes con la mirada. Primera parada: el pasado. Quisiera que me abrazaras y con la tranquilidad que eres capaz de darme, me llevases al momento que más te gustó cuando estábamos juntos, y quedarnos allí. Eternamente. Quietos, hablando con los ojos y escuchando con el corazón. Tú, yo, y un mundo para nosotros solos. Nadie más. Perfección absoluta. Un comienzo sin final o, un final con comienzo. Un querer y poder. Un amar y hacerlo libremente. Un bésame y cierra los ojos. Con pasión, con cariño, con sinceridad, con afecto, con paciencia, y sin tapaderas, sin tapujos, sin mentiras, sin prejuicios, sin problemas. Nosotros, solo nosotros.

lunes, 6 de junio de 2011

Tú eres mi mundo

No soporto la idea de estar mal, pero soporto menos aún la idea de que lo estés tú. 

Te miro y te sonrío, como siempre, buscando tu misma respuesta. Ese gesto que cada día me da las fuerzas necesarias para continuar y plantarle cara al mundo. Lo intentas. Haces el esfuerzo. Hoy no. Me miras, pero tus ojos no brillan como antes, tienes una mirada apagada. Los párpados te pesan toneladas. Una sombra morada debajo de estos te delata. No has pasado una buena noche, quizás no has tenido un buen día, o tal vez, has soportado un duro fin de semana. Quién sabe. Me pregunto. Entorno la mirada y la vuelvo a fijar en ti. Estoy alerta. Mis ojos te están preguntando: "¿qué te preocupa?". Me observas y me haces una mueca semejante a una de tus sonrisas, en un vano intento de aparentar que estás feliz. No, a mí no me engañas a estas alturas. No estás bien... 

Más tarde, tus comportamientos, palabras y actos te hacen confesar involuntariamente. Mal humor, ceño fruncido... tú no eres así. ¿Qué pasa?. Entonces, mi subconsciente se acciona y me llueven miles de ideas para hacerte salir de ese estado confuso en el que te encuentras. Pienso, medito, reflexiono... intento conocerte. Mis labios pronucian la primera estupidez que pasa por mi mente. "Soy idiota", pienso. Pero entonces, sonríes. Una sonrisa sincera, complaciente, pura. Algo en mi interior florece.

Y yo me siento como si hubiera ayudado a esos millones de personas que sufren día a día, que no tienen nada ni a nadie. Me siento solidaria con el mundo. A lo mejor es porque para mí el mundo sólo lleva un nombre; el tuyo.

domingo, 5 de junio de 2011

Sigues ahí, clavado...



Pensé que te había dejado al margen de mi vida y que podía continuar sin que tu recuerdo me apuñalase a traición cada anochecer. Creí que algún día podría escuchar tu nombre sin temblar y que al verte no sentiría esas estúpidas mariposas sobrevolando el cielo. Imaginaba que no sonreiría como una idiota cuando tú lo hicieras. Pobre de mí, de mi ilusión y de mis deseos en vano. La realidad es muy diferente...
Una canción, una foto, una palabra, un gesto, una película, un libro, cualquiera de estas cosas es suficiente para darme cuenta de que sigues ahí. Clavado. Te echo de menos y luego me echo en cara todo lo que no debí sentir. No, no debía enamorarme de ti, pero, ¿acaso elegimos de quién nos enamoramos?.

jueves, 26 de mayo de 2011

Elegir

Elegir. A simple vista, puede parecer un verbo cualquiera de esos de tercera conjugación que de pequeña te hicieron aprender y que de mayor te obligarán a utilizar. Conmigo lo han intentado, pero yo no soy una persona a la que le guste elegir. Quiero tenerlo todo. Esto, eso, aquello... sin poner condiciones ni reglas. Simplemente, lo quiero. Hay personas las cuales entienden que eso es un símbolo de egoísmo o un gesto de inmadurez. No lo pondré en duda, pero me gustaría darle otro punto de vista. ¿Y si no quiero elegir porque no quiero cerrarme puertas? ¿Y si no me gusta elegir porque no soportaría perder oportunidades? ¿Y si sólo intento buscar y encontrar lo correcto a través de varios caminos?. PREJUICIOS, de nuevo. Seré una persona insegura, inmadura, egoísta... puede ser que sí, al igual que puedo ser una persona cauta, oportunista y planificadora. Nunca se me dio bien eso de ponerme en frente de un camino y decir: ¿izquierda o derecha?. Tampoco me gustó eso de hacer una lista con los pros y contras para tomar una decisión. Quizá el miedo a equivocarme es lo que me hace no arriesgar. A lo mejor sólo busco aquello que más me favorezca, analizando el resto de ofertas que se me ponen sobre la mesa. 




Pero llega ese momento, tarde o temprano, en el que tienes que elegir. Sí o sí. Entonces, me entran las dudas y los nervios. Me empiezo a preocupar. Miro por mi bien. Hacer lo que quiero, hacer lo que es correcto, ir a lo seguro, arriesgar, ganar, perder... Al fin y al cabo, ELEGIR.

lunes, 23 de mayo de 2011

Si alguna vez...

Que se pasee tu imagen por mi cabeza y me ponga a pensar en ti, en mí, en ese pasado que sigue presente, pero que no se convertirá en futuro. Me replanteo si alguna vez, aunque fuera durante milésimas de segundo, existió un nosotros. Desearía saber si te paraste a pensar en mí una noche estrellada, como tantas veces yo hice mientras sonreía como una ilusa al imaginar que nos unía el mismo cielo y que quizás, sólo quizás, en ese momento tú también pensabas en eso. No sé si alguna vez sentiste algo, si te replanteaste la situación, si dudaste sobre lo que pensabas... Ignoro si has pasado una noche en vela donde yo me reflejaba en tus pupilas y me precipitaba por tus mejillas a modo de lágrima... No tengo ni idea de si he aparecido en tus sueños y cuando despertaste, te maldeciste por estar despierto. Son tantas las veces que creí que le confesabas a la almohada cada uno de tus sentimientos por mí... Tantas madrugadas despierta con los ojos fijados en el techo de mi cuarto reflexionando sobre todo y sobre nada a la vez. He despertado demasiadas mañanas con los ojos húmedos y las sábanas mojadas. He maltrado, derrotado y acosado a mi cerebro con mis pensamientos, esos que se contradecían con los sentimientos. Corazón o razón, siempre la misma duda. Las mismas preguntas y las mismas respuestas. Qué hacer, por qué hacerlo, cómo hacerlo, para qué hacerlo... Nunca se me dio bien hacer lo correcto. Tal vez haya tirado mi sueño por la borda. Tal vez he hecho lo que debía. Tal vez me he fiado de lo que dictaba el sentido común. Tal vez me he convertido en eso que siempre critiqué. Tal vez he sido una cobarde por dejar que esto "terminara" así, o a lo mejor he sido valiente por poder dejarlo atrás y volver a tomar las riendas de mi vida. Tal vez esto sean palabras sin sentido, pero son sinceras. 
Sé que si alguna vez has hecho algo de lo anterior, aunque sea el mínimo acto... me estaré arrepintiendo el resto de mi vida por haber tomado esta decisión. Pero, nunca lo sabré, y creo que éste es un motivo más para darme cuenta de que, a pesar de no ser lo que yo quería, hice lo que debía hacer.




TOMA, ES TUYO. LO FUE DESDE EL PRIMER DÍA Y LO SERÁ HASTA EL ÚLTIMO. CUÍDALO

sábado, 21 de mayo de 2011

Te quiero


Te has convertido en el centro de mi mundo. Toda mi vida gira en torno a ti. Eres como el sol que brilla en días nublados, como la estrella fugaz en noches cerradas, eres como un soplo de aire fresco en los días más calurosos... Simplemente eres mi otra mitad. Cada momento que hemos pasado, cada risa, cada caricia, cada abrazo, cada beso, cada mirada.... es un motivo más para seguir adelante. Si estoy triste, ahí estás tú para hacerme sonreír. Si tengo la mirada fijada en el suelo, tú me levantas la barbilla y haces que la centre en tus ojos. No sé cómo lo haces pero te quiero más que a mi propia vida. Contigo iría al fin del mundo. Sólo quiero que me prometas una cosa: pase lo que pase, nunca me olvides porque yo no lo pienso hacer. Gracias por existir.
 

sábado, 14 de mayo de 2011

Un corazón que ha dejado de latir

Una búsqueda inocente que me lleva a encontrar algo que tú me diste. Ese algo que un día fue tuyo y que lleva la marca de tu olor. Me dispongo a leer, palabra por palabra, línea por línea, hoja por hoja... y encuentro un texto con un mensaje oculto, o eso quiero pensar. Llámame retorcida, pero juraría que ese texto habla de nosotros; empiezo a leer: "Todo el mundo sueña despierto y no es algo malo. Sólo hay un problema, cuando olvidas dónde terminan los sueños y el mundo real empieza. No le escribas más, sabes que la relación con él es imposible [...]" de repente, algo se me clava, apuñalándome las entrañas... simultáneamente, comienza un escozor insoportable en mis ojos que acaba con una lágrima sincera que desciende por el rosado de mis mejillas... 

 
"¡Para, deja esto, no leas más!" me grita mi subconsciente intentado protegerme del dolor. No lo consigue, así que continuo leyendo: "...Necesitas encontrar otros intereses y otras personas de tu misma edad con las que hablar. Tus padres no tienen suficiente tiempo para escuchar. Estudia duro y buena suerte para el próximo Junio". Aparece tu imagen en mi mente, y con ella numerosos recuerdos a tu lado; demasiadas casualidades, demasiadas palabras, demasiadas miradas, demasiadas indirectas, demasiadas pistas, demasiadas verdades, demasiados secretos... No puedo. Mi interior se viene abajo y se oscurece. Tu ausencia provoca un vacío dentro de mí imposible de llenar. Me duele. Me quema. Me destruye. Una lágrima tras otra fluyen por el verde de mis ojos, como si de una carrera se tratase. Me siento pequeña, más aún. Entonces, me pongo la mano en el corazón y noto un callado pero acelerado latido que poco a poco comienza a reducir la velocidad, de cuarta a tercera, de tercera a segunda, de segunda a primera... punto muerto. No oigo nada, ni siquiera el latido característico. Sólo soy capaz de escuchar mis propios pensamientos que se contradicen una vez más. Es ahí cuando me planteo la veracidad de una frase que escuché hace tiempo: "no hay nada tan silencioso como un corazón que ha dejado de latir".

martes, 10 de mayo de 2011

Escritura

Cuando necesito hablar, pero tengo los labios sellados. Cuando necesito sentir, pero tengo el corazón entre rejas. Cuando necesito imaginar, pero tengo los pies sobre el suelo. Cuando necesito ser yo... la necesito a ella: la ESCRITURA. Cuántas noches me habré levantado de la cama dando un brinco tan solo porque ella llamaba a mi puerta y venía cogida de la mano de la inspiración. Cuántas lágrimas me habrá hecho derramar y cuántas sonrisas habrá conseguido sacarme. Es tan única, tan valiosa, tan efímera, tan placentera, tan frágil... No todo el mundo la sabe entender, quizá, por eso sea tan especial. Esa sensación que sientes cuando tus pensamientos bajan desde allí arriba, donde se encuentran dispersos y revueltos, recorren tus labios y salen en voz baja en modo de sutiles palabras que buscan la aprobación de tus propios oídos, luego, se deslizan por el pecho, tocando fuerte en el corazón y haciéndolo latir cuando de verdad lo sientes, entonces lo plasmas en un folio en blanco, y tus yemas, cubiertas de energía y vitalidad, comienzan a escribir como si mañana se acabara el mundo, buscando la libertad total que sólo la escritura puede otorgarle al ser humano. Todo esto, puede aún mejorar con la aprobación de los demás. Escribo para mí, vale, pero cuando otra persona siente y entiende lo que intento expresar a través de palabras... es una sensación que no se puede describir. Es ahí justo, cuando realmente me siento realizada. Va por vosotros, lectores.

Escritura se escribe con "e" de Expresión

domingo, 8 de mayo de 2011

Quiero vivir mi vida

Dicen que el dolor interno es peor que el externo, o lo que es lo mismo, el dolor físico es menos doloroso que el emocional. Tienen razón, pero aún es peor cuando el dolor emocional te duele físicamente. La sensación de que te cogen el corazón y te lo estrujan continuamente. ¿Y cuando ese dolor es provocado por un factor o factores externos?. Cuando sientes que la felicidad se te escapa de las manos. No, en realidad no se te escapa... te hacen dejarla ir. La espantan. Quiénes, os preguntaréis. No me gusta hablar de culpables, pero me refiero a que alguien tome decisiones por ti, como por ejemplo, separarte de la persona que amas...Intentan hacer lo mejor por ti, es su forma de protegerte, pero ¿de verdad lo hacen? Quieren que tu vida sea perfecta e indolora, que nunca te caigas para no hacerte daño, que no cometas los mismos errores que ellos cometieron en su pasado... siempre toman como escusa la experiencia que tienen y de la cual tú careces. Ellos eligen por ti y así todo es mejor. No creo. No pueden evitar que vivamos nuestra vida. Si alguien tiene que caerse, levantarse, aprender, llorar, reír, somos nosotros. Es tan injusto que te quiten de tu vida a tu propia vida... la de él que es la tuya. Te pasas los días maldiciéndote y las noches lamentándote. Odio, rabia, rencor, tristeza, melancolía... eso es todo lo que se puede sentir en momentos así. Y esto lo hacen por tu bien. No. A mí no me engañan. Es una excusa barata. Si de verdad les importas, desearán tu felicidad y ésta se encuentra cuando estás a su lado.
Por eso, yo sólo pido que nos dejen vivir nuestra vida como queramos. Que no tomen decisiones por nosotros. Que estén ahí cuando lo necesitemos y que nos apoyen. Que no nos quiten lo que amamos. Que no nos prohiban ser felices. Sólo quiero que me dejen caerme, levantarme y aprender.

sábado, 7 de mayo de 2011

Tu mirada

Me miras con esos ojos redondos y chispeantes, color marrón intenso. Tan intenso que se clava, hondo, muy hondo. Profundo. Una mirada oscura y, a la vez, transparente. Ese tipo de mirada que es difícil de olvidar porque te persigue vayas donde vayas. 
Te observo y tú me miras. Me centro en tus pupilas... están marcadas por el brillo de tus ojos. Un destello de luz único. Intento mirar aún más adentro... Me pierdo. Entonces, tú me sonríes y me encuentro con la mirada fijada en tus labios; gruesos, ni mojados ni secos, tienen el toque de humedad justo, dentadura perfectamente alineada... No puedo apartar la mirada. Te das cuenta. Me sigues mirando. Tu mirada se torna. Da un cambio radical y, ahora, es más misteriosa que nunca. Me atrae, más, sí... todavía más. Soy débil y lo sabes. Juegas con ello. Sonrisa picarona y mirada furtiva. Me encantaría dejar de mirarte, pero no puedo. Tienes un control sobrenatural sobre mí. Te acercas. Juegas. Me controlo. Pienso, recapacito, reflexiono... No me hagas esto... Después de unos segundos de silencio y de miradas cómplices, consigo desviarla al infinito. Echo un vistazo rápido a tu rostro. Ya no me miras.
Esta vez lo he conseguido. He tenido el control de mi cuerpo, de mi instinto y de mi lado más salvaje. He dado calma al revuelo que se había formado en mi interior por ti. No deberíamos hacer esto. No sigas. No lo prohibas... Si lo haces, me retas. Amo los retos. No juegues, no me pongas aprueba, porque la próxima vez no retendré mis impulsos. 
Estás sobre aviso... voy a comerte.