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sábado, 14 de mayo de 2011

Un corazón que ha dejado de latir

Una búsqueda inocente que me lleva a encontrar algo que tú me diste. Ese algo que un día fue tuyo y que lleva la marca de tu olor. Me dispongo a leer, palabra por palabra, línea por línea, hoja por hoja... y encuentro un texto con un mensaje oculto, o eso quiero pensar. Llámame retorcida, pero juraría que ese texto habla de nosotros; empiezo a leer: "Todo el mundo sueña despierto y no es algo malo. Sólo hay un problema, cuando olvidas dónde terminan los sueños y el mundo real empieza. No le escribas más, sabes que la relación con él es imposible [...]" de repente, algo se me clava, apuñalándome las entrañas... simultáneamente, comienza un escozor insoportable en mis ojos que acaba con una lágrima sincera que desciende por el rosado de mis mejillas... 

 
"¡Para, deja esto, no leas más!" me grita mi subconsciente intentado protegerme del dolor. No lo consigue, así que continuo leyendo: "...Necesitas encontrar otros intereses y otras personas de tu misma edad con las que hablar. Tus padres no tienen suficiente tiempo para escuchar. Estudia duro y buena suerte para el próximo Junio". Aparece tu imagen en mi mente, y con ella numerosos recuerdos a tu lado; demasiadas casualidades, demasiadas palabras, demasiadas miradas, demasiadas indirectas, demasiadas pistas, demasiadas verdades, demasiados secretos... No puedo. Mi interior se viene abajo y se oscurece. Tu ausencia provoca un vacío dentro de mí imposible de llenar. Me duele. Me quema. Me destruye. Una lágrima tras otra fluyen por el verde de mis ojos, como si de una carrera se tratase. Me siento pequeña, más aún. Entonces, me pongo la mano en el corazón y noto un callado pero acelerado latido que poco a poco comienza a reducir la velocidad, de cuarta a tercera, de tercera a segunda, de segunda a primera... punto muerto. No oigo nada, ni siquiera el latido característico. Sólo soy capaz de escuchar mis propios pensamientos que se contradicen una vez más. Es ahí cuando me planteo la veracidad de una frase que escuché hace tiempo: "no hay nada tan silencioso como un corazón que ha dejado de latir".

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