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sábado, 25 de enero de 2014

Utopía

A esta situación deseaba llegar cuando decía que buscaba otras pieles porque ninguna me dejaba satisfecha. Contigo he logrado la sensación que estaba empezando a dar por utópica. No necesito (que no es lo mismo que decir que no deseo) otros brazos, ni otras manos, ni otros labios, ni otra lengua ni otro... ni nadie más. ¿Para qué?. Sé que estás dispuesto a todo. Sé que lo que se me pase por la cabeza lo harás. Sé que cumplirás mis fantasías, sean como sean. Sé que te atreverás. Sé que no me dirás que no a lo que se me antoje. Sé que siempre querrás más. Sé que estoy en tu mente, en tus días, en tus noches, constantemente me paseo por ahí, y casi siempre desnuda. Sé que estoy dentro de ti y viceversa. Tu imperfección es perfecta. Perfecta para no enamorarme de ti. ¿Por qué?. Porque te veo defectos y cuando los veo no entro en la fase previa a la del amor, el enamoramiento. Es perfectamente imperfecto. 

Intento explicarle a alguien lo nuestro, lo tuyo y lo mío, y no puedo. No sé cómo hacerlo. Para mí es... distinto. Único. Especial. Irrepetible. Con sentido pero absurdo a la vez. Desconcertante. Divertido. Atractivo. Fuera de lo común. Clandestino. Peligroso. Excitante. Morboso. Raro. Adictivo.

 

Me encantas en la intimidad. En el asiento trasero de un coche. En un baño. En una habitación. Cuando te tengo para mí. Cuando eres mío y yo tuya. Cuando el mundo desaparece pues la sociedad me estorba. Cuando soy yo sin miedo al qué dirán. Cuando me tocas. Cuando me susurras. Cuando me pides. Cuando te ruego. Cuando quieres. Cuando quiero. Cuando te beso. Cuando me comes. Cuando pasas de caballeroso a perverso. Cuando me sonríes. Cuando me haces imaginar. Cuando te digo que cierres los ojos y tú que te mire, todo el rato, que no aparte mis ojos de ti, que quieres ver cómo mi cara dibuja las sensaciones que vas provocando. Cuando te controlas. Cuando me controlo. Cuando no se puede. Cuando la química sobrepasa el raciocinio. Cuando la pasión se vuelve insumisa. Cuando somos exclavos de ella. Cuando nos interrumpen sin saberlo. Cuando nos reímos. Cuando mezclas palabras bonitas y sucias. Cuando me dejas boquiabierta. Cuando pellizcas y luego acaricias. Cuando estás desatado. Cuando ya no puedes obecerme y quieres que lo haga yo. Cuando bajo sábanas intercambiamos los papeles que desempeñamos fuera de ellas. Cuando mandas. Cuando dominas. Cuando le haces el amor a mi cuerpo pero, sobre todo, a mi mente.




Recordemos el trato: nos cuidamos, nos respetamos, nos descubrimos, nos ayudamos, nos divertimos y nos foll... contamos las cosas. Pero no más. Hasta ahí. ¿Firmas?.

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