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lunes, 13 de mayo de 2013

Te busco

 










Te busco en las miradas de la gente,
en el tráfico, entre los coches.
Te busco entre el ruido ensordecedor de la urbe,
detrás de las esquinas, 
debajo de las hojas de otoño que, vencidas, caen al suelo.
Te busco en el verde esperanza de los semáforos,
en los pasos de cebras, en los parques, y en las aceras.
Pero no te encuentro...

Te busco en los deseos que en cumpleaños pedí,
en los imposibles, y en los posibles si cabe. 
Te busco en los suspiros frente a la ventana,
entre los granos del gotelé de mi habitación,
en la soledad que guardan las paredes de esta.
Te busco en los cajones ocultos, 
en los rincones mágicos.
Te busco en los sueños de cada noche,
en las estrellas del cielo, por si colgaras de alguna.
Pero no te encuentro...

Te busco en las sombras de mis pasos,
en los caminos que ya recorrí y en los futuros,
en el allí, en el aquí y en el ahí.
Te busco en aquello que fui,
en lo que fuiste para mí, 
en lo que si quieres, y solo si tú quieres, serás.
Pero no te encuentro...

Te busco dentro de mí,
en mi sonrisa hoy ausente,
en mis ojos llorosos, débiles, cristalinos.
Te busco en mi riego sanguíneo,
en mi silencioso pulso, en mis mudas palpitaciones,
en mi dolor y en mi sufrimiento,
en mi condena,
en mi soledad y mi nostalgia.
Te busco y te encuentro...

miércoles, 1 de mayo de 2013

Colgando de ti

Se secó la tinta de la pluma con la que te escribía los versos más bellos. Se detuvieron las agujas del reloj, que avanzaba presto, en tu última palabra. Se me quebró la voz desde que no oigo la tuya, pues mis cuerdas vocales no encuentran los sonidos adecuados con los que describir cómo me siento. Se marchitó la esperanza con la que aguardaba cada noche un mensaje tuyo que no llegó, ese teléfono que nunca sonó... Se disiparon las ilusiones y las alegrías, se apagó la luz con que brillaban mis ojos. Infinita oscuridad...

Hoy te escribo con las lágrimas de mis ojos, con el frío de mi cuerpo, con el temblor de mis labios, con los pedazos de mi corazón, con las cenizas de la llama que se apagó en el fuego que se creía eterno. No tengo más que unos renglones torcidos aunque sinceros que regalarte, donde suplico por verte una última vez, al menos. Donde pido que aún no te hayas ido, no sin antes avisarme. Donde ruego que todo haya sido un malentendido, una pesadilla de la que poder despertar para volver a soñar contigo, a tu lado. Valiente ilusión...

Desde el silencio te espero, te anhelo, te extraño, te echo de menos. El mundo se ha vuelto un poco peor desde que no lo puedo mirar con tus pupilas. Solo veo en blanco y negro, dos colores que reflejan los recuerdos pues solo para ellos tengo ojos ya. Incluso el canto de los pájaros me molesta, un ruido ensordecedor que atormeta mi calma. Esa paz que solo alcanzo cuando pienso en nosotros. Un determinante que me da la vida a la par que me la quita, pues nada me queda si me separo de ti. Melancolía y nostalgia se han colado por los rincones más recónditos de mi piel calándome los huesos. Por eso este frío, este dolor, este daño gratuito. Injusto sufrimiento...


sábado, 27 de abril de 2013

Simplemente, ojalá

Con ver una foto tuya me basta para darme cuenta de lo que provocas en mí. Es increíble. ¿Cómo es posible causar tantas emociones con tan poco? Dejas sin preguntas a mis respuestas. Me fascina tu pelo, tu mirada, tu nariz, tu boca, tus brazos, tu cuerpo... tú entero me maravillas. Tan perfecto que asustas. 

Cuando te veo, cuando te miro, cuando nuestras miradas se cruzan y se mantienen durante unos instantes, instantes que se hacen eternos pues me pierdo en el marrón de tus ojos, y no me encuentro hasta que el sonido de tu voz sale de tus labios, entonces los observo y allí me vuelvo a perder entre vanos deseos y locas esperanzas, entre preguntas de "¿y si...?", entre ruegos y súplicas, entre la nostalgia y la ilusión de poder rozarlos durante unos segundos tan solo... Entonces sonríes y un haz de luz sale, iluminando mi mirada. Sin aliento, con el aire justo para no desplomarme frente a ti, te devuelvo la sonrisa, ese tipo de sonrisa que confiesa la pureza de un sentimiento, el cual no sabría definir ahora, pero que me encanta sentir. Y así, una y otra vez, desde hace mucho tiempo. ¿Cómo lo haces?. Eres una debilidad para mí, algo a lo que no podría rechazar, independientemente de las circunstancias. 

Y, es que, es tan fácil soñar... y tan bonito cuando lo hago contigo, que me resulta tremendamente complicado no hacerlo. Disfruto con tu presencia y eso, a día de hoy, no lo puedo negar. Ojalá algún día... simplemente, ojalá


martes, 2 de abril de 2013

Va por ellos

No sé exactamente qué hace que una amistad perdure. Supongo que es cuestión de que las dos personas realmente lo quieran así. Todos nos hemos llevado chascos alguna vez porque queríamos seguir manteniendo una relación, pero esta se va desmoronando conforme pasan los días, o bien, de repente un día se esfuma. Que si "a ver si nos vemos", que si "un día de estos quedamos", que si "no escuché tu llamada", que si "no leí tu mensaje", que si "tengo muchas cosas que hacer", y como estas, cientas de situaciones más... Y la verdad es que más de una vez lo he pasado mal dejando en el pasado a ciertas amistades, ya que no tenían futuro. ¿Por qué?. Simplemente lo sabes. Algo dentro de ti te dice que eso acabará... y así es. Y, también, más de una vez he tenido que hacer de tripas corazón para no coger demasiado cariño a una persona con la que sabía que no iba a llegar lejos, aunque esta es la parte más complicada, cuando intentas querer con el freno de mano echado.Y es que, por mucho que me diga "tienes que ser más fría para evitar coger tanto cariño a las personas" me cuesta bastante. 
A pesar de esto (que nos ha pasado a todos en algún momento) yo al menos les guardo un sitio en mi corazón a todos aquellos que, aunque fuera durante un día, formaron parte de mi vida y que, aunque fuera durante una hora estuvieron conmigo. A todos aquellos que, al fin y al cabo, me demostraron que eran especiales y que eran quienes debían cruzarse en mi camino para aprender algo nuevo que a día de hoy forma parte de mí. Por este motivo precisamente no guardo ningún tipo de rencor hacia nadie, faltaría más, en todo caso les guardaría nostalgia porque siempre da pena dejar a un lado a quien cogiste cariño en su día.
Así que ya me limito a disfrutar de aquellos que me dedican su tiempo e intento darles la mejor versión de mí. Así, si algún día se tiene que acabar, se quedarán con un bonito recuerdo. 



Hoy, estas palabras va por todas aquellas personas que se quedaron atrás en el camino y por aquellas otras que lo irán haciendo. Siempre me acordaré de vosotros, ya que no me olvido de quien algún día estuvo ahí, a mi lado, escuchándome, ayudándome o, simplemente, sacándome una sonrisa.

sábado, 30 de marzo de 2013

Siempre se te dio bien eso de amar

Me alegra verte feliz. Me compensa saber lo a gusto que estás con esa chica a pesar de que para ello tuviéramos que alejarnos. Ambos sabíamos que yo no podría corresponderte más que como amiga y que eso, en un principio, parecía bastar pero que, según pasaban los meses, se iba hacia más insostenible, hasta llegar a ese punto en el que había que tomar una decisión. Entre la espada y la pared. El amor o la amistad. Yo, pidiéndote lo segundo, y tú, suplicando lo primero. Sabíamos que nada se podía hacer... ¿Cómo se finge amor? ¿Cómo se empieza una relación cuando realmente no quieres? ¿Cómo se mantiene una amistad cuando lo que se siente es pasión? Una situación difícilmente sostenible. Dos personas que se querían, cada una a su modo, y que se estaban haciendo daño casi sin querer. Y así, tras siete años te alejaste de mí. Yo lo comprendí y, también, con todo el dolor de mi corazón me fui distanciando, dejándote el tiempo y el espacio necesarios para que pudieras olvidarte de mí. Sin duda, una de las decisiones más complicadas de mi vida. ¿Hay una prueba de amor más real que esa? Alejarte de alguien a quien haces daño para intentar que esa persona pueda volver a ser feliz... Así lo pensamos y así lo hicimos.


Y ahora míramos. ¿Cuántos años han podido pasar? No lo sé. No le encuentro sentido a contar los años que llevas sin alguien...   El caso es que tú estás feliz con una chica a la que amas con locura, que te corresponde de igual forma, a la que le entregas todo lo que puedes con tal de verla sonreír, a la que cuidas, a la que proteges, a la que pones por encima de cualquier cosa. Y yo... yo me alegro porque así sea. Quizás no se te daba muy bien el fútbol, ni la escritura, ni la música, pero hay algo que desde que te conocí supe que se te daba bien: amar.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Primer beso

Te besaré como si nunca te hubieran besado. De hecho, mi beso será tu primer beso porque te habrán podido besar apasionadamente, suavemente, salvajemente, mordiéndote el labio, besándote el superior, besándote el inferior, jugando con tu lengua, de mil formas distintas, pero ¿sabes qué? yo te besaré con los abrazos que nunca te di, con las palabras que nunca te dije, con los ojos con los que nunca te miré, con las horas que no estuve a tu lado, con los kilómetros que nos separaron... Te besaré con todo mi ser; es más, será mi alma quien te bese. Y ese será el primer beso de los infinitos que te daré pues tenemos toda la vida para ello. Hasta que la eternidad nos separe...



~NO TE BESARÉ CON LOS LABIOS, TE BESARÉ CON EL CORAZÓN~

miércoles, 27 de febrero de 2013

Hasta el fin


Me follaré tus incertidumbres hasta que se conviertan en certezas. Te arrancaré de la boca el temor a base de mordiscos. Me tragaré los suspiros de tu boca de los que emanan las dudas. Te besaré los labios para impedir que pronuncien un adiós. Jugaré con tu lengua, llevándome de ti la soledad. Arañaré tu piel para que olvides el dolor de tiempos pasados y centrarte así en el presente. Acariciaré cada rescoldo de tu piel donde quepa la pena. Haremos poesía cuando nuestros cuerpos choquen empapados en sudor, resbalando por nuestro cuerpo la sangre de las heridas que aún no cicatrizaron. Y me beberé a morro tu amor, tu deseo, tus ganas. Todo tu ser abrazaré para no dejarte ir jamás, solapando nuestras almas hasta el punto en que se conviertan en una sola. Te miraré a los ojos para borrar de tu mirada la tristeza, y lo volveré a hacer cada vez que note la ausencia de una sonrisa en tu angelical rostro. Y así, día y noche, semana a semana, mes a mes, año a año, vida a vida, hasta el último suspiro de nuestros labios... hasta el último soplo de nuestro corazón.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Rechazo a tu persona



Todo el mundo le advirtió, pero ella no quiso escuchar. Prefirió cerrar los ojos ante la realidad para no ver el negro futuro que le pintaba el destino. Se fue asfixiando con su propio ego, ahogando con sus propias lágrimas, matando con su propia soga llamada personalidad… Y así acabó, sola entre un millón de personas, rodeada por nadie, ni siquiera su sombra le daba cobijo ya, pues era tarde. Puso fin a todo lo que un día se le ofreció. Ni el espejo refleja ya su rostro, el cual se cubre con una capa de melancolía cada noche, justo cuando se lamenta de los errores que ha cometido con cada una de las personas que le ofrecían un hombro donde llorar, un cuerpo que abrazar, una mejilla que besar… Lo siente en el alma. Jamás pensó que fuera a ocurrir algo así a pesar de las advertencias. Siempre quisiste seguir siendo tú, demonio orgulloso, esclavo de tus miedos y defectos. Tan inteligente para unas cosas, y tan estúpida para otras. Para esas que son las importantes, las que te hacen ser feliz. La otra inteligencia, dime de qué te está sirviendo. El dolor que te consume no se va cuando resuelves un problema matemático, ni cuando te ponen una matrícula. Dime con quién lo vas a celebrar.  Confiésame la verdad, que todo eso no sirve de nada sin un apoyo, uno al menos, pero ni eso te queda ya. Lo perdiste. Lo has perdido. Lo estás perdiendo…  



viernes, 21 de diciembre de 2012

The same

¿Qué me pasa? No sabría decirte exactamente qué ocurre. Pero estoy apagada, sin fuerzas, sin ganas, cansada se podría decir. ¿De qué? Del curso, de la rutina, de las mismas caras, de las injusticias, de esforzarme, de dormir poco y de descansar menos, de los recuerdos, de los pensamientos, de esta sensación... Incompleta. Creo que es la palabra adecuada para definir cómo me siento. ¿Qué hago?. Imaginar, desear, soñar, esperar, anhelar... pero hacer, lo que es hacer, realmente no hago nada. Ya he hecho bastante y no doy para más. Estoy harta. Agotada. Siempre lo mismo. La misma historia. La misma sensación. La misma esperanza y la misma decepción. No creo que pida tanto... Aunque parece ser que exijo demasiado. Quizá no lo merezca, quizá sí... quizá no ahora, quizá después, quién sabe, yo no, desde luego. Por eso esta situación, esta incertidumbre, este dolor...


viernes, 28 de septiembre de 2012

Rutina del ayer

21:00h de la noche, un vagón lleno de gente que continúa su rutina. A su derecha, la viva imagen de una historia de amor comenzada, un amor perfecto reflejado en el brillo de los ojos de la chica de al lado. Ella pulsa velozmente las teclas de su móvil mientras conversa con el que ahora piensa que es el hombre de su vida. Esa inocencia que el primer amor nos provoca y que luego, con el paso de los años, de los golpes y de los daños se ve reducida a una mota de esperanza. Más allá, un chico adulto, perfectamente vestido, un traje elegante y una corbata a juego con la camisa. El claro reflejo de una persona atada a su trabajo que no tiene tiempo para disfrutar de su vida, estrechamente ligada a órdenes, estrés y complicaciones. Detrás, apoyada en la barra una pareja ve pasar las estaciones mientras se mantienen en silencio, este seguramente provacado por una pelea reciente, y así, ven avanzar el tren reflexionando sobre lo que cada uno de ellos solo sabe. En frente, madre e hija charlando, poniéndose al día, narrando historias y contando novedades. Y allí, mirando por la ventana, una chica enciende su móvil y se coloca los cascos, intentando evadirse del ruido del tren. La música suena fuerte, pero aún más fuerte suena su interior. Ese que le grita y le hace entristecer. Ese que tiene el mismo color que el cielo en esta fría noche de invierno. Ella apoya su brazo en el resquicio de la ventana y su cabeza sobre este. Las gotas de lluvia golpean el cristal. Entonces, suena una canción. Ese tipo de canción que parece relatar un momento de su vida, quizá algo vivido, tal vez algo que está por vivir o incluso algo por lo que está pasando ahora mismo. Sus ojos se empañan de recuerdos, de historias, de sonrisas, de miradas, de conversaciones, de caminos a casa, de celos, de temor, de dudas, de cobardía, de miedo, de amor, de él... Hace un esfuerzo por contener el llanto y su mirada, perdida a saber en qué lugar, se centra en el paisaje. Y ve pasar las estaciones, los trenes, gente que viene y va, gente que entra y que sale, gente que se queda y gente que se distancia, como en la vida. 

De repente, otra canción, peor aún que la anterior, el simple sonido de los primeros acordes le hacen sentir un pinchazo en su interior, una lágrima se desborda sobre el precipio de sus ojos la cual intenta frenar con el pulgar de su mano izquierda. 

 El tren se detiene en su estación y la gente colapsa la salida. Ella, distinta al resto, espera paciente a que todo se calme, entonces decide salir y regresar a casa. Llueve a mares, se empapa, se cala hasta el rincón más oculto de su piel, pero no importa. Allí fuera no puede hacer más frío que el que siente en su interior.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Un anticipo

Y te vuelvo a encontrar, donde siempre, donde nos conocimos, donde seguramente nos diremos "adiós". Cruzamos nuestras miradas en la lejanía y mi mente se teletransporta años atrás.

Estamos juntos, caminando mientras todos nos miran, ellas envidiosas, ellos ignorantes, nosotros conscientes de todo. Estamos rompiendo las normas y eso nos gusta. Nos observan pero da igual, seguimos a lo nuestro, charlamos, reímos, con los pies en el suelo y la cabeza a saber dónde. Felices, al fin y al cabo.

Esos tiempos en los que yo estaba para ti y tú para mí, en los que podía contar contigo porque tú mismo me lo dijiste: "Si quieres hablar del tema este que te preocupa, o de cualquier otra cosa, puedes confiar en mí, cuando lo necesites aquí me tienes". Mis ojos se empañan al recordar esas palabras, esos segundos que serán eternos... "Se fuerte"me repite mi subconsciente y eso trato de hacer. Te sigo observando hasta que el muro lo impide y marcho melancólica a casa. Hace un sol deslumbrante y un calor sofocante pero yo solo siento frío en ese momento, como un día de invierno en el que llueve a mares y tiritas mientras te empapas porque se te ha olvidado el paraguas. Esa maldita sensación que se apodera de mí cada vez que siento que te pierdo.


Y es que, lo de hoy solo ha sido un anticipo a lo que, antes o después, acabará llegando: el olvido. Te divisaré en la lejanía e irás desapareciendo cada día un poco más hasta que ya no te vea, pero ni con esas te dejaré solo porque desde el día que te conocí ya te llevaste un parte de mí. Así que, si por algún casual te sientes solo o triste, simplemente pon la mano en tu corazón, yo estaré ahí, a tu lado, como siempre.


martes, 11 de septiembre de 2012

Ayúdame a olvidarte

Quizás sea una señal del destino. Tal vez el futuro esté intentando decirme que tengo que pasar de ti. Que no debo verte, ni pensarte, ni esperarte, ni desearte, ni soñarte... Que no debería hacer nada que tuviera relación contigo. Y poco a poco, lo voy consiguiendo. Para mí ya no eres lo que eras, pero siempre serás algo. Algo que un día se me clavó dentro, como la espina de una rosa, y que no conseguiré sacarme. Y sé que esto tiene un fin y que está muy próximo, y créeme, si por mí fuera, esto no acabaría nunca pero ... lo haces tan complicado que me debilitas, me quitas las ganas, la ilusión, la alegría... me quitas todo y no me das más que preocupaciones. Te quise más que a mi propia vida, pero no paras de decepcionarme. Aunque, pensándolo bien, la culpa es mía por esperar tanto de ti. Pero aún así, no aprendo. Otra vez ese sentimiento de frustración, de impotencia, de rabia, todo causado por ti, por tu forma de actuar. Hazme un favor, será el único que te pida: sigue ignorándome, sigue sin escribirme, sin hablarme, sin preocuparte por mí, sin saber nada de mí, sin mostrar el más mínimo interés hacia mi persona, continúa destrozándome, partiéndome en pedazos y no te sientas responsable del daño que me causas. Sigue así, por favor. Ayúdame a alejarte de mí. 

¿Sabes? Puede que en tiempos pasados hubiera llegado a pensar que yo no era suficiente para ti, pero todo ha cambiado. Ahora realmente creo que no me mereces. No es justo que habiendo hecho poco me hayas tenido a tu disposición para lo que quisieras. No es justo haberte amado durante años para que tú no dieras ningún paso más. No es justo pasarme las noches en vela por tu puta ausencia. No cariño, no es justo. No has sido justo conmigo. Y ya estoy cansada. No puedo soportarlo más. Me parte en dos ver que no haces nada por evitar que lo nuestro se termine. Y yo... yo no puedo seguir tirando de los dos, estoy agotada. No tengo fuerzas para luchar por ti y por mí. 

¡Se me olvidaba! NUNCA ME SONRÍAS. Te pido que no lo hagas porque cada vez que lo haces, me vuelvo a enamorar. Es justo en ese instante cuando todo cobra sentido. Así que, por favor, jamás me vuelvas a sonreír. Ayúdame a olvidarte.

martes, 4 de septiembre de 2012

Fuck it and just live

Incontrolables ganas de vivir. De salir. De viajar. De experimentar. De crecer. Ansias de felicidad. De reír hasta que duelan las mejillas. De bailar hasta que duelan los pies. De cantar hasta quedarme afónica. Deseo innegable de disfrutar de la edad que tengo. De beberme las penas. De fumarme los recuerdos. De brindar por cada desamor y de celebrar los que faltan por llegar. De salir a la calle y sentir que puedo comerme el mundo. De sentirme atractiva. De sentirme más mujer que nunca. 
Critica mi actitud infantil mientras me mofo de tus prejuicios. Júzgame sin saber nada de mí mientras yo me voy descubriendo. Quéjate de que pongo la música alta mientras abro mi mente con ella. Ve amargándote mientras enriquezco mi alma. Puedes llamarme niña, cría, inmadura, alocada; no me lo considero pero ¿y si lo fuera qué? Es lo que toca en la adolescencia. Pero ¿sabes? Solo tengo una vida y no quiero vivirla como se debería sino como me apetezca. Prefiero arrepentirme de algo que he hecho que de algo que nunca me atreví a hacer.


miércoles, 22 de agosto de 2012

A

Inmersa en tu aroma, mi dedo índice recorre cada milímetro de tu piel, viajando a través de tu cuerpo, siguiendo la pista que deja el mapa de tus lunares, llegando a la isla de lo perfecto. Un paraíso donde destaca la luz de tu mirada y el brillo de tu sonrisa. Un lugar al que solo podemos llegar cerrando los ojos y abriendo los corazones. Y una vez allí, disfrutar del sonido de tus "te quiero" y hallar la paz en el prado de mis ojos. Caminar juntos de la mano, como la otra vez, como esta, y descubrir los pequeños placeres que nos depara el destino, aquellos que solo descubriremos viviendo. Y es que aquí, en este reino, los pensamientos negativos están prohibidas. Se rechaza el uso de la razón y es obligatorio dejarse llevar por los sentimientos. Hacer lo que nos nazca, decir lo que sintamos, besarnos cuando nuestros labios lo griten. 
Si quieres reír, reiré contigo. Si necesitas llorar, intentaré animarte y si no lo consigo, lloraré contigo. Si requieres atención, te la prestaré. Si te deprimes, te alegro. Si te caes, te levanto. Si me quieres, te quiero.
Aunque en el amor no se trate de apuestas, si tengo que apostar por algo, apuesto por ti. 


~ No será fácil, pero valdrá la pena ~

domingo, 12 de agosto de 2012

Soñando sin querer

Y te imagino aquí, tumbado en mi cama, a mi izquierda, duermiendo con esa cara angelical. Y te miro desde arriba, apoyando el cuerpo sobre mi brazo y sonrío. Sonrío como una niña pequeña cuando le dan una chuche. Observo tu pelo, impecable, perfecto incluso después de haber dado veinte vueltas en la cama. Tus ojos los cuales, aún estando cerrados, me permiten ver la pureza de tu alma. Tu nariz y la marca que la caracteriza, que quizá en otra nariz quedaría antiestética pero que a ti te queda ideal, haciéndote único. Miro tus labios y suspiro... ¡Cuánto desearía besarlos! Y me quedo pensativa, soñando por segunda vez. Acaricio suavemente tu mejilla para no despertarte y deslizo mi dedo por tus labios, la única forma de palpar su textura... Y de repente un impulso. La necesidad de unir tu boca con la mía. Lentamente me aproximo. Despacio. Muy despacio. Estoy ahí, a un suspiro de tus labios. Te mueves involuntariamente y me alejo rápidamente. Sigues dormido aunque has girado la cabeza. Algo te ha incitado a evitar ese momento, como en la vida real, como siempre... Entristezco por un momento. Decido dejarme de ilusiones y me conformo con apoyar mi cabeza en tu pecho. Rodeo tu cintura con mi brazo derecho. Te tengo entre mis brazos por una noche aunque desearía que lo estuvieras de por vida. Me recuesto hasta coger la postura y Morfeo me acaba venciendo. 
Unas horas después el sol mañanero entra por mi ventana. Los rayos de sol me eclipsan, acaban con mi descanso. Abro los ojos como puedo e inconscientemente deslizo la mano por donde debería estar tu cuerpo. La sensación de bienestar desaparece fugazmente. Abro los ojos lo máximo que puedo, y miro hacia mi izquierda. No estás. Ha vuelto a ocurrir...

martes, 7 de agosto de 2012

El silencio de la noche, el ruido del corazón



Me pregunto qué será de ella... - da una calada a su cigarro y suelta el humo lentamente pertubando el silencio de la noche - Llevo dos meses sin saber nada al respecto; sin verla, sin hablar con ella, sin mirarla a los ojos, sin ver su sonrisa... - Se incorpora, haciendo un esfuerzo por levantarse de la cama. Sus pies descalzos se posan sobre el frío suelo y con una mano, como si acariciara su piel, aparta la cortina de sus ojos. Apoya la cabeza en la ventana y mira la luna llena. Se acuerda de ella. Un largo suspiro empaña el cristal y su corazón late más deprisa - Pagaría por que estuvieras aquí, por pedirte perdón. LO SIENTO. No debí haberte dejado con esa duda, debí aclararlo todo pero es tan difícil... Jamás podría haberte mentido mirándote a los ojos. No podría haber soportado verte llorar, que me miraras con esos preciosos ojos inundados en lágrimas, ni ver ese frágil cuerpo temblar, si esa deslumbrante sonrisa desaparecer... - Una pareja pasea feliz bajo su ventana. Él pasa su brazo sobre la espalda de la chica y la trae consigo, la besa en la cabeza y se miran enamorados, o felices, que viene a ser lo mismo. Desde su habitación escucha las risas de la joven pareja y siente su interior partirse en pedazos. Los recuerdos acuden a él... - Te echo tanto de menos... - Una lágrima se balancea sobre el marrón de sus ojos - Lástima que ahora sea tarde - Reflexiona entristecido - Opté por hacer lo correcto e ignoré lo que sentía, lo que siento. Traté de hacer lo mejor para nosotros, o eso creía, pero solamente he conseguido cavarme mi propia tumba. Viajé a través del eco de tu voz y llegué a la isla del olvido. ¿Me habrás borrado de tu mente? - Consternado inicia el camino a la cama con un único pensamiento en la cabeza. Se acuesta y abraza a la almohada como si fuera su cuerpo, la trae hacia él, apoya su rostro en ella y la humedece con su llanto. La estrecha en sus brazos. - Ni el paso del tiempo, ni la distancia, podrán borrar lo que siento por ti...

sábado, 28 de julio de 2012

Como antes...

¿Te acuerdas de lo que dijimos hace unos meses? Hablábamos de que teníamos ganas de que llegara de nuevo el verano para pasar las noches hablando. Aún espero ese momento...

Me acuerdo de lo bien que lo pasábamos, de las madrugadas juntos, de lo cercano que te sentía y de lo contenta que me iba a dormir. Me sentía bien contándote mis penas y escuchando tus consejos. Los echo en falta...

También recuerdo ese recreo en el banco, sentados, cuando me hablaste de otra de tus amigas, de lo bien que os compenetrábais y de lo a gusto que estabas con ella. Y cada vez que la nombrabas, sentía un pinchazo en mi interior. Llámalo temor, llámalo miedo a ser remplazable. Porque siento que nuestra amistad se ha enfriado, noto que eso que conseguí el verano pasado de que te abrieras y te desahogaras, se ha ido perdiendo... Te conozco en gran parte, y tú me conoces a mí, y cuando estamos juntos es como si todo fuera como siempre, pero mi sensación cuando me paro a pensarlo en casa no es la misma. 

Echo de menos la amistad que teníamos hace unos meses, el que me cuentes tus historias, el que te desahogues conmigo porque cuando te pregunto si todo está bien y prefieres no hablar del tema... me duele, ¿sabes?. Veo que mi mejor amigo lo pasa mal y que no puedo hacer nada, ni siquiera escucharle. Sé que has soportado bastantes cosas mías y que me has ayudado mucho, siempre te estaré agradecida, pero me gustaría que siguieras confiando en mí y que te desahogaras conmigo, como hago yo contigo. 

Para mí no eres un amigo más, eres MI MEJOR AMIGO, por eso no me conformo con preguntarte qué tal, que me digas que bien, responderte lo mismo, hablar dos tonterías y despedirnos. Me gustaría saber casi  todo de ti. Que todo fuera como antes...

Estaré aquí para cuando quieras.
Siempre podrás contar conmigo, rubio.

sábado, 21 de julio de 2012

Ahora lo comprendo

Me pongo a pensar y ahora lo comprendo todo, al menos le encuentro sentido. Me he dado cuenta de que nuestra historia no puede ser, habré madurado. Sería inútil empezar. La relación, antes o después, haría aguas. Podríamos disfrutar durante unas semanas, unos meses quizás, un par de años a lo sumo, pero ¿luego qué?. Habría que poner punto y final a una historia especial como ninguna, eso sí, y sería más doloroso, tanto para ti como para mí. Tú tendrías que renunciar a todo lo que te mereces: una mujer madura, que te aporte estabilidad en todos los sentidos, con quien poder pasear sin el miedo al qué dirán, con la que compartirías intereses y gustos; y yo... yo tendría que renunciar a mi libertad, a mi derecho a ser joven, a hacer locuras, a reírme como una idiota, a hacer lo que quiero en cada momento, a tener aventuras, a disfrutar de la vida a mi forma. Lo mejor para los dos es que no estemos juntos.

Y te aseguro que te he querido como a nadie en mi vida y que contigo he descubierto lo que es amar, pero cada día soy más realista y ahora sé que eso que tantos años he deseado no debía cumplirse. Hoy soy más comprensiva con tu postura y entiendo mejor tus acciones, tus palabras, tus gestos... Me pongo en tu lugar y sé que no es fácil, pero ya no tendrás que soportar más mis comprometidas indirectas ni mis miradas de niña enamorada ni tampoco mis sutiles caricias. Intentaré no incomodarte más ni ponerte de nuevo entre la espada y la pared. Aunque me cueste lo voy a conseguir, vas a desaparecer de mi mente y de mis deseos, así cuando te vuelva ver podré actuar contigo con total normalidad. Sin rencores, sin decepciones, sin mal entendidos. En serio. Seguirás siendo especial para mí, pero de otra forma. ¿Amigos?.