Podría contarte los lunares que te he besado y recitarte los que quedan en mi lista de cosas pendientes.
Podría calcular el grado de elevación exacto de las comisuras de tus labios cuando digo "te amo".
Podría decirte que tienes tres tonos diferences de pelo, pero que el más sexy es el que tiñe de blanco tu sabiduría.
Podría abrazar cada noche que hemos pasado juntos, aunque fuera en camas separadas.
Podría besarte cada mensaje de buenos días y lamer cada uno de buenas noches.
Podría confesarte que sé con precisión qué movimiento hará que te endurezcas, por dentro y por fuera.
Podría entender que quieras más de mí porque ese todo que cada día te doy, crece tras veinticuatro horas.
Podría saborear tus verdades y coserme la confianza en el pecho izquierdo.
Podría tatuarme nuestro futuro sin saber qué colores utilizar pero sí quiénes aparecen de la mano.
Podría criticar cada uno de tus gustos para lanzarle un guiño a la diferencia que nos hace distintos.
Podría analizar tu forma de entender la vida, pero prefiero compartirla.
Podría dejar que dirigieras mi vida, pero prefieres compartirla.
Podría morderte la clavícula y mandar a tu espalda cada palabra que escribo.
Visitas
sábado, 5 de septiembre de 2015
Sobre la felicidad
He llegado a la conclusión de que la felicidad reside en la armonía. Y es que, no es cuestión de desfasarse, ni de vivir un montón de aventuras, ni de pasarte por la piedra a todo lo que se mueve por tu alrededor, ni siquiera cruzarse dos continentes en la misma semana o saltar desde un avión. Es más sencillo.
Para mí, la felicidad es aquello formado por la confianza, el amor, la honestidad y la superación. Si tengo una persona en la que puedo confiar ciegamente, además de confiar en mí misma. Si a eso añado a alguien que me quiere y a quien quiero, y además me quiero a mí misma. Si también me relaciono con alguien honesto y puedo ser honesta conmigo misma. Si además, esa persona y yo intentamos superarnos, ser cada vez más, formar mejor equipo y también intento avanzar por mi cuenta, evolucionar como persona y crecer, me siento feliz.
La felicidad no es una meta, si siquiera un camino, es un estado, una forma de entender la vida, una parte que va unida a ti.
Para mí, la felicidad es aquello formado por la confianza, el amor, la honestidad y la superación. Si tengo una persona en la que puedo confiar ciegamente, además de confiar en mí misma. Si a eso añado a alguien que me quiere y a quien quiero, y además me quiero a mí misma. Si también me relaciono con alguien honesto y puedo ser honesta conmigo misma. Si además, esa persona y yo intentamos superarnos, ser cada vez más, formar mejor equipo y también intento avanzar por mi cuenta, evolucionar como persona y crecer, me siento feliz.
La felicidad no es una meta, si siquiera un camino, es un estado, una forma de entender la vida, una parte que va unida a ti.
Y cuando la alcanzas, no quieres separarte de ella. Solamente tienes ganas de ser más feliz.
viernes, 28 de agosto de 2015
Recomendación
Hoy quiero enseñaros un blog lleno de metáforas y realidades, de indirectas y directísimas, de sutilezas y descaros, de inocencia y picardía, y, ante todo, mucho amor por la escritura. Tiene apenas unas semanas, pero merece la pena disfrutarlo. También aparecen frases de otros poetas (sobre todo actuales). ¡Espero que os guste, aunque sea, una cuarta parte de lo que me gusta a mí!
domingo, 16 de agosto de 2015
Su baile, su vida
Tenía unos ojos marrón inocencia que combinaban con la timidez de sus mejillas. Cada día le rendía un homenaje a la infancia y salía a bailar con un moño enrollado sobre las ganas. Contaba con varios espectadores que iban de la mano a homenajear los pasos que daba aquella pequeña de labios rosados. Cuando acababa el espectáculo, empezaba a elevar la mirada hasta focalizarla en aquellos invitados de lujo. A los demás apenas les dedicaba una despedida. Y así, regresaba a casa por la acera de la seguridad.
Con el paso de los años, las gradas fueron vaciándose, hasta el punto de parecer que había más desconocidos que allegados. Y cuantas menos entradas para los palcos se vendían, más resbaladizo se hacía aquel escenario. Los párpados se iban llenando de ausencia y los tobillos de inseguridad. Volvía a casa por otro camino, con más curvas y baches.
Un día, la eligieron protagonista del ballet, pero para entonces, ya se le había atravesado un dolor en la cintura que le impedía mantener la postura erguida que demandaba la situación. Aquel proyecto de adulta iba perdiendo piezas y electricidad. Su alegría se calaba con facilidad y tenía que arrancar dos o tres veces alguna sonrisa con la que ponerse en marcha.
Poco a poco, se fue acostumbrando a aquel escenario semidesnudo donde tenía que brillar y fue cogiéndole el truco a la forma de colocarse los zapatos. Conseguía mirar de reojo al público antes de irse. Incluso aplaudía a los del anfiteatro.
Aprendió pasos nuevos con los que pudo saltar de la adolescencia a la adultez sin pisar los charcos. Salía inmaculada de los espectáculos. Algunos miembros de las butacas, se subían a los palcos porque verla merecía la pena hasta ese punto. Al final, esa chica se sentía bailarina de primera. Toda una profesional en hacerle un gran battement a la vida. Ya no sentía la necesidad de regresar a casa por el camino de siempre. Incluso se iba de copas con una persona de los palcos.
En las siguientes actuaciones, los directores le encargaban más partituras. Tantos que se le caían de las manos. La obligaban a bailar entre dos columnas de folios que le hacían sombra. Y los palcos se iban vaciando. Los peores asientos fueron abandonados. La situación empeoró y la chica se cansó de ver a la misma persona en la grada aplaudiéndola. Ya no le resultaba un estímulo. Y las copas se fueron rompiendo. Y las aceras fueron caminos tortuosos. Y las zapatillas no sosteían aquel peso. Y la cinta soltaba al pelo. Y la falda ya no se elevaba.
La compañía siguió adelante pero sin ella, quien se vio renegada a bailar sobre su parquet. Lo que no sabía es que, tras la ventana, siempre estaba aquella persona del palco, viéndola bailar. Se pasaba las horas tras el cristal esperando que la descubriera, pero la chica empezó a bailar por las noches, a bajar las persianas y a cerrar las cortinas. Se encerró en su mundo, donde no había sitio para otros ni para el baile.
Y ahora, se encuentra dando vueltas por la casa, con las zapatillas en la mano, arrastrando sus cuerdas por la tarima. Lo que no sabe es que esa persona sigue tras los muros, para que cuando decida salir, sepa que nunca perdió la confianza en ella.
miércoles, 12 de agosto de 2015
Adéntrate
Me fascina tenerte dentro. Mojarme de ti. Llenarme de ti. Empaparme de ti. Vaciarme de ti y que me vuelvas a llenar. Disfruto sentándome hasta el fondo sobre ti y sintiendo que mis músculos se adaptan a los tuyos, que mis formas se confunden con las tuyas hasta ser sólo una. Me encanta que me agarres, que me inmovilices cuando te mueves tan brutal. Que se meneen mis formas redondeadas sobre la tuya tan recta y que claves tu gemido en mi nuca. Me maravilla que me pidas que te dé y darte lo que me pidas. Incluso hacer un trueque de mis movimientos por tus lametones. Desobedecerte para que me obedezcas y obedecerte para que me desobedezcas. Que cuando te digo que quiero sexo, en realidad quiero que te adentres en mis huecos, como puedas, como quieras, como debas. Que elijas boca, lengua, dedo, consolador o polla. Que juegues. Que busques mi corrida y corras a por la tuya. Que te hagas de rogar, que te escuche, que te entregue, que me recibas. Que te quiero a ti, debajo de las sábanas o sobre la alfombra. Pero siempre a ti, porque el sexo es algo que hemos creado. Porque no existen dos sexos iguales. Ni uno que me interese más que el tuyo.
lunes, 27 de julio de 2015
Cotilleo sobre "el error que jamás cometí"
Pues después de 6 años con la duda de si el tío al que le dediqué cientos de entradas en mi blog había sentido algo por mí, decidí mandarle un word, contándole todo lo que necesitaba y ¿sabéis cuál fue la respuesta? (además de escueta, ¡la madre que le parió!), que esas cosas que yo había visto, sentido... eran mías, personales, que no tenían nada que ver con su intención.
Desde aquí, hago un llamamiento al valor de todos aquellos que durante mucho tiempo dudamos. Por favor, nos podemos ahorrar mucho sufrimiento si despejamos las dudas antes. Más coraje y menos miedos, que luego nos jodemos a nosotros mismos.
Además, quería deciros que actualmente sigo viéndole, cada X meses, seguimos hablando como si no hubiera pasado nada (aunque el jodío está más sonriente, más amable y más suelto ¡a buenas horas!) pero que me siento muy orgullosa porque se cerró ese capítulo de mi vida, y aunque la inspiración se me ha jodido y ahora me cuesta más escribir (también creo que mis escritos son bastantes mejores), ya puedo ir a verle sin nervios, sin importarme si hablaremos mucho o poco, sin tensión ninguna, simplemente me dejo llevar teniendo las cosas claras, sabiendo cuál es el papel de cada uno y tirando de aquello que nos hace llevarnos bien. Es bonito encontrarme con el que fue durante años el amor de mi vida y no sentir más que un ligero cariño. Le miro y es como si estuviera paseando por mi ciudad, algo normal y cotidiano. Y los dos estamos más relajados y a la vez más seguros.
De verdad, sed sinceros con ellos y sobre todo, sed sinceros con vosotros mismos.
El tiempo que pasas sufriendo por una persona, puedes invertirlo en cuidarte a ti o en ilusionarte con otra. La vida es tan breve que no merece la pena invertir tiempo en incertidumbre.
¡Amad y sed amados!
sábado, 25 de julio de 2015
Como niños
miércoles, 24 de junio de 2015
viernes, 12 de junio de 2015
Deseos
¿Qué cojones ha pasado? Hace unos minutos estaba con las bragas bajadas y los dedos mojados y ahora es el alma quien llora y la autoestima quien anda por los suelos.
Es increíble cómo puede desarmarnos vernos caminando por la cuerda floja con la sensación de que son los fantasmas del pasado los que nos soplan para que caigamos al abismo de la inseguridad. Agota vivir con miedo constante a ser traicionada. Pero, joder, cómo duele la hostia del desamor... No soy de piedra.
Puede parecer trágico, pero en momentos así, donde soy víctima de un pensamiento como éste, me imagino follando sobre otro cuerpo, teniendo sexo duro, donde un tío del pasado por el que he sentido algo más que un cosquilleo en la entrepierna, me somete y adopto, por primera vez, el papel de sumisa, como si sentirme humillada fuera la solución a la vergüenza que me rodea. Arrodillarme, chupar hasta el fondo, prestar mi culo, ser azotada, ser insultada, que me hagan suplicar cuánto deseo su polla clavada en mi pena.
Y aún así, la imagen siempre acaba con unos ojos tristes y otra derrota sobre la espalda. Pero para cuando termino de imaginarlo, la rabia se ha enfriado lo suficiente como para encender la razón y saber que eso no serviría de nada. Así que cojo un folio en blanco y me desahogo, como lo haría otro sobre mi cintura.
Hay miedos que tenemos que pasar solos porque vengarnos solo nos conduce a cavar más hondo en nuestra propia tumba. Intentemos aprender de los errores, aunque nunca lo consigamos.
Es increíble cómo puede desarmarnos vernos caminando por la cuerda floja con la sensación de que son los fantasmas del pasado los que nos soplan para que caigamos al abismo de la inseguridad. Agota vivir con miedo constante a ser traicionada. Pero, joder, cómo duele la hostia del desamor... No soy de piedra.
Puede parecer trágico, pero en momentos así, donde soy víctima de un pensamiento como éste, me imagino follando sobre otro cuerpo, teniendo sexo duro, donde un tío del pasado por el que he sentido algo más que un cosquilleo en la entrepierna, me somete y adopto, por primera vez, el papel de sumisa, como si sentirme humillada fuera la solución a la vergüenza que me rodea. Arrodillarme, chupar hasta el fondo, prestar mi culo, ser azotada, ser insultada, que me hagan suplicar cuánto deseo su polla clavada en mi pena.
Y aún así, la imagen siempre acaba con unos ojos tristes y otra derrota sobre la espalda. Pero para cuando termino de imaginarlo, la rabia se ha enfriado lo suficiente como para encender la razón y saber que eso no serviría de nada. Así que cojo un folio en blanco y me desahogo, como lo haría otro sobre mi cintura.
Hay miedos que tenemos que pasar solos porque vengarnos solo nos conduce a cavar más hondo en nuestra propia tumba. Intentemos aprender de los errores, aunque nunca lo consigamos.
viernes, 5 de junio de 2015
Dar la mano o estamparla
"No sabes perder", es una frase que desde pequeña me han repetido constantemente. Comenzó con el deporte, porque como ya sabréis, soy una persona muy competitiva y claro que lo practico porque lo disfruto, pero lo disfruto más si gano. Ese sentimiento me ha acompañado en estos 20 años de vida como un perro fiel. Siempre esa lucha interna entre dar la mano al que te supera o mandarle a la mierda. Y es que, cuando alguien me supera y considero que se lo ha ganado, me quito el sombrero de la cabeza con tanta facilidad que parece que se me ha caído. Sin embargo, felicitar a otro por habérselo currado menos que yo y haber obtenido más éxito es algo que me araña la piel. Soy consciente de que hay gente mejor que yo, claro que sí, igual que hay gente que es peor que yo en otras cosas. El problema viene cuando creo que no son mejores que yo y sin embargo, los cabrones me superan. En momentos así me entra ganas de darle de hostias a la vida y gritarle: ¡¿Pero qué mierda de valores pretendes transmitir a la humanidad?! Entonces, esa persona que tocándose los huevos, coge y saca más nota que yo, y se descojona fardando de la suerte que tiene saca a lucir mi instinto más primitivo y me entran ganas de darle la charla que la típica profesora de instituto daría: ¿no entiendes que el resultado es lo de menos, que en realidad no sabes nada y tu interés por aprender es mínimo? ¿que si has sacado esa nota es por la flor en el culo con la que naciste y no porque seas un genio? ¿crees que en la vida te va a ir bien siendo así? ¡qué inmaduro! Me agota ver la cantidad de gente que está orgullosa de sí misma por no hacer nada y tener más éxito que otros que sí se lo han trabajado. Y desde aquí, me cago en la teoría del Karma, que igual me está queriendo decir que hasta que no aprenda a perder, no mereceré ganar. Normalmente, cuando me pican, tiendo a dar lo mejor de mí, pero llega un punto en que pierde la gracia y sobre todo el sentido, hasta que acabo afrontando el resto de situaciones con un sabor agridulce en la mirada.
Pero me niego a traicionar mis valores. Si me apasiona algo, lucharé por ser de las mejores en ello, no porque los demás me admiren ni mierdas de esas, sino por dar las lecciones que a veces, se le escapan a la vida.
Pero me niego a traicionar mis valores. Si me apasiona algo, lucharé por ser de las mejores en ello, no porque los demás me admiren ni mierdas de esas, sino por dar las lecciones que a veces, se le escapan a la vida.
jueves, 16 de abril de 2015
Ernesto Pérez Vallejo
Debe pensar que soy mudo.
Me gustaría decirle que no,
que tengo voz,
lo que no tengo son palabras
cuando la observo.
Me gustaría decirle que no,
que tengo voz,
lo que no tengo son palabras
cuando la observo.
sábado, 11 de abril de 2015
Tipos de llantos
¿Os habéis parado a pensar alguna vez en los matices de nuestros lloros?
Cuando rompes a llorar, con un llanto desconsolado, como gritando a la injusticia y suplicando una explicación. Cuando se te quiebran las piernas y se te desmoronan las fuerzas. Te sientes impotente ante la situación. No sabes cómo arreglar ese destrozo.
Pero... ¿y esas lágrimas que caen por las mejillas en silencio? Cuando rompes a llorar en silencio, cuando implosionas. Cuando tienes el rostro impasible y el único movimiento es ese agua deslizándose por tu rostro. Cuando no reaccionas porque no encuentras ni preguntas, ni motivos, ni quieres respuestas. Tus ojos se empañan de incertidumbre y es la única forma de limpiarse. Lloras, sin más.
Joder, ese llanto de piel para dentro es el más duro, porque no sabes a qué viene ni cómo conseguir que se vaya.
Cuando rompes a llorar, con un llanto desconsolado, como gritando a la injusticia y suplicando una explicación. Cuando se te quiebran las piernas y se te desmoronan las fuerzas. Te sientes impotente ante la situación. No sabes cómo arreglar ese destrozo.
Pero... ¿y esas lágrimas que caen por las mejillas en silencio? Cuando rompes a llorar en silencio, cuando implosionas. Cuando tienes el rostro impasible y el único movimiento es ese agua deslizándose por tu rostro. Cuando no reaccionas porque no encuentras ni preguntas, ni motivos, ni quieres respuestas. Tus ojos se empañan de incertidumbre y es la única forma de limpiarse. Lloras, sin más.
lunes, 6 de abril de 2015
Un golpe de suerte
Fueron demasiadas las
nubes que se calzaron de gris cuando los recuerdos se le enredaban en el pelo.
Pero un día cargaba con todos los traumas cuesta abajo y en un despiste, el
manillar dio un quiebro seco, haciéndola volar por los aires. Cuando abrió los
ojos, unas paredes blancas la rodeaban. Miró extrañada hacia los lados hasta
chocar con la bata del doctor. Varias preguntas después, la dejaron regresar a
casa, esta vez en autobús. Con el paso de los días se iba sintiendo extraña,
así como feliz. Ya no había penas a las que dedicar insomnios, ni
tristeza a la que bañar.sábado, 28 de marzo de 2015
Cuando el amor no es lo más importante
Viernes por la noche. La calle sobrepoblada de jóvenes con bolsas cargadas de alcohol, que van a pasar la noche bebiendo para celebrar cualquier tontería o que, simplemente, lo hacen por tradición. Yo regreso a casa en coche, feliz por haber pasado horas entre las librerías de Madrid, buscando poesía que me llene la inspiración. Desde el asiento les veo servirse otra copa, reirse a carcajadas, andar haciendo eses, sacar el móvil y grabarse el puntillo. Son las 23:30 y en mitad de la plaza, las minifaldas y los musculitos forman pareja de baile. Una botella es arrastrada por el aire, quedándose marginada entre los arbustos, pues nadie volverá a recogerla. Los mayores cruzan la calle y el escándalo no parece ni inquietarles. Yo me ajusto la cazadora y me ato las zapatillas. Beso a mi novio como si llevara semanas sin verle y le abrazo fuerte como si pudiera coger una parte de él y meterla bajo la almohada al llegar. Con qué facilidad me ahorraría las pesadillas... Tras el ritual previo para salir a la calle, pongo los pies en el asfalto y salgo rápido a esconderme por algún callejón. Con el pelo me cubro el rostro. Mis pasos adelantan a las farolas. Dos miradas más a cada lado y entro en el portal. Renuncio a su olor con una nueva lluvia de perfume que cala mis ropas. Entro en casa tras "haber estado de copas con unos amigos" y las paredes se me vienen encima. De postre me acompaña un interrogatorio. Me dicen que si estoy saliendo con algún chico. Sonrío para mis adentros y niego. Tampoco he dicho ninguna mentira... Acusan a mis labios de su rojez. Decenas de imágenes salen corriendo en mi memoria. De nuevo niego. Me voy a la cama con los ojos caidos y le hago hueco a la soledad, quien una vez más, dormirá conmigo.
Ojalá la felicidad fuera más importante que esas dos cifras del DNI.
Ojalá la felicidad fuera más importante que esas dos cifras del DNI.
miércoles, 25 de marzo de 2015
Tercera y cuarta publicación
Hola a todos los que me leéis, es un placer daros esta noticia: me van a publicar nuevamente, en este caso un poema y un microrrelato (aunque podría ser perfectamente un poema en prosa). Ambos estarán en el mismo libro, el cual llevará por nombre "AMOR Y POESÍA". La verdad es que es díficil explicar la sensación que me recorre por dentro cuando miro la estantería de mi habitación y encuentro libros que contienen mi nombre. Me encanta saber que lo que escribo gusta y que tenga cierto reconocimiento, aunque esto es solo el principio.
Estoy trabajando en mi primer poemario, con el que espero descubrirme, como persona y como escritora. Ojalá salga bien y consiga de alguna forma, que os llegue y os haga sentir, como hasta ahora me habéis ido diciendo respecto a mis publicaciones en el blog.
Espero que mi poemario traiga un estilo personal y una idea original y creativa, pero sobre todo, que remueva vuestras entrañas.
Un abrazo fuerte
Estoy trabajando en mi primer poemario, con el que espero descubrirme, como persona y como escritora. Ojalá salga bien y consiga de alguna forma, que os llegue y os haga sentir, como hasta ahora me habéis ido diciendo respecto a mis publicaciones en el blog.
Espero que mi poemario traiga un estilo personal y una idea original y creativa, pero sobre todo, que remueva vuestras entrañas.
Un abrazo fuerte
viernes, 13 de febrero de 2015
Escribir sin que duela
Paso delante de ti
y te giras al instante,
lanzándole un guiño al pasado.
Sonrío para mis adentros
y continúo como si nada,
como si el mérito fuera mío.
Miro de reojo hacia atrás
y me silbas, haciéndote notar.
Me alejo riéndome.
Desde lejos se oye tu saludo,
pero no cambio de dirección.
Sigo adelante,
con la certeza de que nunca te irás.
Te quedas clavado en la esquina.
Sigo recto, con la esperanza de que resistas,
de que no te me arranques del pecho
con un adiós sordo.
De camino a casa, sigo pensándote,
y me pregunto si debiera odiarte
porque durante un largo tiempo
no hubo cura a la enfermedad que contagias,
esa de hacerte querer fácil.
Abro la puerta, dejo la mochila
y la superación viene a abrazarme.
Entiendo que estas nostalgias
son fruto de tus caprichos de profesor,
de tus maneras de hacerme aprender.
Me siento en el sofá
y abro el libro por la lección
donde te dejé: "Escribir sin que duela".
Papel, bolígrafo y una última mirada,
por la ventana, a la esquina.
Clavas tus pupilas en mí,
obligándome a correr la cortina,
pues a los recuerdos como tú
hay que darles el espacio
y el tiempo adecuados
para que te toquen,
sin llegar a hacerte daño.
y te giras al instante,
lanzándole un guiño al pasado.
Sonrío para mis adentros
y continúo como si nada,
como si el mérito fuera mío.
Miro de reojo hacia atrás
y me silbas, haciéndote notar.
Me alejo riéndome.
Desde lejos se oye tu saludo,
pero no cambio de dirección.
Sigo adelante,
con la certeza de que nunca te irás.
Te quedas clavado en la esquina.Sigo recto, con la esperanza de que resistas,
de que no te me arranques del pecho
con un adiós sordo.
De camino a casa, sigo pensándote,
y me pregunto si debiera odiarte
porque durante un largo tiempo
no hubo cura a la enfermedad que contagias,
esa de hacerte querer fácil.
Abro la puerta, dejo la mochila
y la superación viene a abrazarme.
Entiendo que estas nostalgias
son fruto de tus caprichos de profesor,
de tus maneras de hacerme aprender.
Me siento en el sofá
y abro el libro por la lección
donde te dejé: "Escribir sin que duela".
Papel, bolígrafo y una última mirada,
por la ventana, a la esquina.
Clavas tus pupilas en mí,
obligándome a correr la cortina,
pues a los recuerdos como tú
hay que darles el espacio
y el tiempo adecuados
para que te toquen,
sin llegar a hacerte daño.
miércoles, 11 de febrero de 2015
Segunda publicación
Hola, lectores, os comunico que he quedado finalista en otro concurso, esta vez de micropoemas, y por tanto me vuelven a publicar. Estoy muy contenta, la verdad. Aún no sé cómo se llamará el libro. Se sacarán tan sólo 25 ejemplares, más los que nos regala la editorial al ganador y finalistas. Espero que siga yendo todo igual de bien, como poco.
Últimamente ando escasa de inspiración, es la parte mala que tiene ser feliz para mí o, mejor dicho, no querer autolesionarse. He llegado a ese punto en que creo que no me compensa hacerme daño (como hasta ahora había hecho) para escribir cosas bonitas, que transmitían, que llegaban, que me hacían destacar de alguna manera... Casi todos los últimos poemas son fruto de mi imaginación, que es mucho más sano aunque me cuesta sacarlos, pues nunca me he considerado una chica creativa. Pero bueno, cuando algún talento no se tiene, al menos, de forma muy natural, confío en que hay que practicarlo y esforzarse más para alcanzarlo. Ya sabéis, a mí me gusta tener todo aquello que me propongo. Esta vez, mi objetivo es escribir sin que duela y lo voy conseguiendo, poco a poco. Y además, estoy siendo recompensada (concursos, halagos, etc) así que espero que mi motivación siga en auge y poder cumplir ese pequeño sueño de ser escritora, de alguna forma. De momento mediante poesía. Cuando sepa un poquito más de la vida, intentaré serlo también sobre aquello que estoy estudiando.
En fin, amigos, que espero que esta racha no pare porque me hace feliz. Ojalá algún día podáis ver mi nombre en muchos libros, ¡pero el verdadero!
Abrazos a todos
Últimamente ando escasa de inspiración, es la parte mala que tiene ser feliz para mí o, mejor dicho, no querer autolesionarse. He llegado a ese punto en que creo que no me compensa hacerme daño (como hasta ahora había hecho) para escribir cosas bonitas, que transmitían, que llegaban, que me hacían destacar de alguna manera... Casi todos los últimos poemas son fruto de mi imaginación, que es mucho más sano aunque me cuesta sacarlos, pues nunca me he considerado una chica creativa. Pero bueno, cuando algún talento no se tiene, al menos, de forma muy natural, confío en que hay que practicarlo y esforzarse más para alcanzarlo. Ya sabéis, a mí me gusta tener todo aquello que me propongo. Esta vez, mi objetivo es escribir sin que duela y lo voy conseguiendo, poco a poco. Y además, estoy siendo recompensada (concursos, halagos, etc) así que espero que mi motivación siga en auge y poder cumplir ese pequeño sueño de ser escritora, de alguna forma. De momento mediante poesía. Cuando sepa un poquito más de la vida, intentaré serlo también sobre aquello que estoy estudiando.
En fin, amigos, que espero que esta racha no pare porque me hace feliz. Ojalá algún día podáis ver mi nombre en muchos libros, ¡pero el verdadero!
Abrazos a todos
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






